"BAILAR EL VIENTO"

jueves, 27 de enero de 2011

LA LARGA ESPERA...

Hola de nuevo a tod@s. Un día más en la historia de este blog. Un día menos para volver a ver a nuestro Manuel en concierto. Los días van pasando, a cuentagotas, pero ya se va viendo el horizonte... siendo optimistas, ya mismo tenemos aquí los carnavales, donde seguro que Manuel hace un alto en su trabajo y nos regala algo con ese arte que tiene. Despues, a la vuelta de la esquina, primavera y verano, solecito, playas, cañas con tapita y el nuevo trabajo de Manuel a punto de caramelo. Bastará acabar las vacaciones haciendo ruta turística por Isla Cristina y, como los niños, en septiembre, de vuelta a clase y a la nueva gira del nuevo trabajo recien salido del horno (ojalá se cumplan estas espectativas). Mientras solo nos queda contar. Hacia adelante o hacia atrás, sumando o restando días, pero la espera se hará más llevadera si seguimos compartiendo nuestro "amor" por Manuel.
Así lo ha echo una lectora de este blog que me ha pedido que mantuviera su anonimato cuando me hizo llegar una historia preciosa sobre Manuel y que quería compartir con todos. María, así la llamaremos, me relató en un mensaje los momentos que para ella, dice, fueron los más bonitos de su vida. Ahí va su historia:

<< Llegué dos horas antes. Iba sola. Todo lo que sucedería ese día estaba calculado y excusado. Había mentido a mi jefe, a mi familia, a mis amigas y a todos los que creían que ese día estaría en otro lugar, haciendo otra cosa. Le había contado a todo el mundo la misma y aburrida historia. Me habían llamado de un trabajo para hacer una prueba. Soy licenciada en medicina y el supuesto trabajo me lo ofrecía una empresa a 100 kilómetros de mi pueblo. Debería pasar un día de prueba para que evaluaran mis conocimientos en laboratorio. No podía recibir llamadas porque allí dentro no se admitian aparatos móbiles. Y todos, más o menos, se lo habían tragado. El nombre de la empresa, la dirección y datos importantes, no eran inventados. Me lo había preparado muy bien. Tenía coartada y sólo me quedaba cometer el crimen. Hacia las 16 horas de aquel día cojí mi cochecito y me desplacé 330 kilómetros. Por suerte, mi marido no me controla el cuentakilometros ya que no se ha montado nunca en mi coche. Quzás os parezca que tanto secretismo es una gilipollez, que ir a un concierto de Manuel no es cometer un delito, pero la verdad es que era la primera vez que iba a un concierto, era la primera vez que iba a ver a Manuel, era la primera vez... y no quería compartirlo con nadie. Había logrado contactar, por casualidad, dos meses antes con el sr. Fernando, rock manager de Manuel, el cual me dió la posibilidad del encuentro pre-concierto. Como ya he dicho, llegué dos horas antes. Me entretuve visitando los alrededores del escenario, sin alejarme más de 10 metros de lo que iba a ser el back stage. Después de dos horas eternas, con el estómago en un puño, el corazón a mil por hora y tres uñas menos (con manicura incluida) vi llegar a Manuel, acompañado de Alfonso Moral y Fernando. Se dirigieron al camerino y me acerqué tanto como pude. Alfonso, que no me conocía y haciendo cumplir su trabajo a la perfección, me lanzó una mirada fugaz y siguó erguido cual estatua egipcia delante de la puerta. A los cinco minutos salió Fernando del camerino y le llamé, a media voz, sin llamar mucho la atención, pero captando su interés y reconociéndome al instante. 5 minutos, me dijo, espera que yo te aviso. No tardó ni 30 segundos en llenarse los alrededores de la puerta de fans de todo tipo, de todos los colores, de todas las edades, pero todas exaltadas, nerviosas, ansiosas de poder cumplir un sueño. Fernando volvió a salir y todas rompieron a gritar "Manuel, Manuel", pero Fernando, haciendo un barrido con su mirada, me miró y me hizo una seña que acompañó con un "pasa". En ese momento se me paró el corazón, se detuvo el tiempo-espacio. Como zombie me dirigí a la puerta mientras como en eco escuchaba la voz de Fernando diciendo "3 minutos, que vamos tarde". Se cerró la puerta detrás de mí. Sólo fui consciente de las miradas y gritos de las fans que en ese momento se hubieran cambiado por mí dando lo más valioso de sus vidas. Dentro, en un cuartito de apenas 10 metros cuadrados, no se si pasaron 3 , 2 o 1000 minutos... lo que si sé es que lo que sentí allí es lo mejor que me ha pasado en mi vida. Cada sentido de mi cuerpo capto esa esencia, ese arte, esa belleza, esa gracia, esa mirada... que mirada!!!. Cruzamos solo 3 o cuatro frases. En contra de lo que había previsto no lloré, ni una lágrima, aunque los pañuelos acabaron con mis dedos marcados como plastelina. Se acabó el tiempo, me cojieron por la cintura, no sabría decir quien, pues mis ojos solo tenian una visión... y esa visión se ha quedado grabada en mi corazón a fuego. No he vuelto a ir a ningún concierto más, la gira acabó poco despues, por lo que espero y deseo que Manuel vuelva pronto para poder vivir de nuevo un concierto como el que viví. Durante dos horas de su música, mi corazón fue libre, mi imaginación voló como el viento que trae la brisa hacia mares lejanos y paradisíacos. El "amor" inundó mis sentidos y sentí paz. De vuelta a casa, la única pena de ese día, es que no pasé la prueba del trabajo... y vuelta a mi rutina con ese sabor que me dejó la experiencia de aquel día repleto de emociones...>>

Mari, desde estas lineas te digo que ojalá todos los/las fans de Manuel puedan algun día sentir las maravillas que experimentastes ese día. Gracias y un beso.